lunes, 25 de febrero de 2013

INTRODUCCIÓN

El cinematógrafo nació a finales del siglo XIX como una curiosidad tecnológica, expuesta en barracas de feria para asombro de unos espectadores que nunca habían contemplado fotografías en movimiento. Pero pronto superó esta condición para convertirse en un medio de comunicación de masas a través del cual se cuentan historias. Desde entonces está considerado un espectáculo de evasión, pero también ha sido y es un soporte expresivo para la difusión del pensamiento, estético, intelectual, poético, propagandístico...

Así, el cine –como arte que es- constituye un medio de representación de la realidad. Y esta la idea clave desde la que partimos para observar su interacción con el concepto de empleo. Y no ya sólo dentro del llamado “cine social”, sino en cualquier producción cinematográfica.

Hay películas cuyo argumento principal es el propio mundo laboral. Otras lo usan como trasfondo de la historia que se cuenta. En muchos títulos el trabajo aparece como elemento importante de la trama. De hecho, y según la mayoría de manuales sobre guión cinematográfico, es casi obligatorio presentar a los personajes –al menos los protagonistas- en su vida personal y social, pero también en su oficio, ejemplo de la relación entre el cine y el empleo.

¿Cómo representa el cine el mundo laboral? ¿Cuáles son los mecanismos que usa para hacerlo? ¿De qué forma puede influir en la percepción del espectador acerca del empleo? y ¿Cómo se pueden usar las películas de forma didáctica en el proceso de orientación laboral? son preguntas que nos hacemos como punto de partida de esta ponencia online, y que intentaremos contestar durante el desarrollo de la misma. A través de los comentarios (debajo de cada post) podemos añadir observaciones, plantear dudas o establecer debates.

Sentémonos cómodamente, la función va a comenzar…

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FILMOGRAFÍA BÁSICA (I)

Como se ha dicho, el cine ha representado el mundo laboral de muchas y diferentes formas. A continuación se ofrece un listado de películas que podrían conformar una filmografía básica sobre nuestro objeto de estudio. Algunos de los títulos carecen de explicación deliberadamente. A través de los comentarios (debajo de cada post) se puede incluir -en tres o cuatro líneas máximo- la relación entre la película y el empleo de forma personal. Por supuesto, también se puede ampliar (o rebatir) la explicación ya dada. Igualmente, se pueden proponer nuevos títulos, especificando siempre por qué.

La salida de los obreros de la fábrica (Hermanos Lumière, 1895)
Estos pioneros filman y exhiben, en los albores del cine, la salida de los obreros de su propia fábrica, en Lyon Monplaisir.

Intolerancia (D. Wark Griffith, 1916)

Nanook of the North (Robert J. Flaherty, 1922)
Cuando aún no existía el género documental se rodó esta cinta, donde se expresan conceptos como recursos naturales, trabajo cooperativo y la organización social para la supervivencia.

La Huelga (Sergei M. Eisenstein, 1924)

Metrópolis (Fritz Lang, 1926)

Tiempos modernos (Charles Chaplin, 1935)

Qué verde era mi valle (J. Ford. 1941)
En un pueblo minero de Gales, padres e hijos se enfrentan ante la bajada de salarios. Los segundos creen en el sindicalismo, los primeros –en cambio- no quieren saber nada de ese tipo de asociaciones socialistas.

Ladrón de bicicletas (V. de Sica, 1948)

La ley del silencio (E. Kazan, 1954)

La sal de la tierra (Herbert J. Biberman,1954)
Película rodada clandestinamente durante la “caza de brujas” de Hollywood, sobre un conflicto minero en Nuevo México. Además contiene un alto contenido político y feminista.

El apartamento (Billy Wilder, 1960)

Plácido (L. García Berlanga, 1961)

¡Cómo está el servicio! (M. Ozores, 1968)

Odio en las entrañas (Martin Ritt, 1970)
Esta película ilustra en el modo en que el trabajo puede determinar nuestra visión de la vida. Un difícil equilibrio entre un sueldo mísero y la imprescindible solidaridad de los compañeros.

FILMOGRAFÍA BÁSICA (II)

Todo va bien (J. Luc Godard, 1972)

La lucha de clases como trasfondo de una situación comprometida: dos intelectuales se ven atrapados en una fábrica durante una huelga turbulenta.

Wall Street (O. Stone, 1987)

Full monty (Peter Cattaneo, 1996)

Tocando el viento (Mark Herman, 1997)
El cierre masivo de pozos mineros en el norte de Inglaterra provoca una profunda crisis en la comunidad. El protagonista procura mantener el ánimo desde la banda de música de su pueblo.

La vida soñada de los ángeles (Erick Zonca, 1998)
Las peripecias de dos veinteañeras, marcadas por la precariedad en el trabajo y el difícil paso a la vida adulta a través del trabajo.

Recursos Humanos (Laurent Cantet,1999)
Un joven economista entra a trabajar como directivo en la fábrica donde trabaja su padre. Pronto descubrirá que el segundo es uno de los despedidos por la regulación de empleo que se está produciendo en la fábrica.

Billy Eliott (S. Daldry, 2000)

Erin Brockovich (Steven Sodderbergh, 2000)

Pan y rosas (Ken Loach, 2000)
Retrato del mundo del proletariado en la era de la globalización: mujeres, inmigrantes y trabajadores en precario frente a la presión patronal.

La cuadrilla (Ken Loach, 2001)

Los lunes al sol (F. León de Aranoa, 2001)

Smoking room (J. D. Wallovits- R. Gual, 2002)

El método (M. Pyñeiro, 2005)
En un rascacielos de Madrid, un grupo de aspirantes a un puesto ejecutivo se enfrenta a una inquietante prueba de selección.

Un franco catorce pesetas (C. Iglesias, 2008)

Tras esta somera lista, veamos más en profundidad tres ejemplos de películas que tratan el tema del empleo (su visionado completo es recomendable para la completa comprensión de los comentarios).

TIEMPOS MODERNOS (Charles Chaplin, 1935)


http://www.youtube.com/watch?v=Wj-98OM3EL4

Esta cinta está dividida en cuatro episodios. Nosotros nos centraremos en el primero (y quizá más conocido) de ellos.

El rótulo inicial, sobre un plano de reloj, ya advierte el tema de la película: "la humanidad en busca de la felicidad". Y los planos de arranque –en un montaje simbólico- son explícitos: una piara de borregos encadena (se mezcla) en pantalla con una muchedumbre que va a trabajar en una ciudad industrializada, dominados por el tiempo del reloj. El protagonista, Charlot, trabaja en una cadena de montaje, que va subiendo de velocidad según lo ordena el gran jefe (a través de una pantalla de televisión "que todo lo ve"). El clásico estilo "slapstick" del cine mudo (de marcado carácter físico, con caídas, tartazos, etc.) da el tono de sátira que esta película. Una sátira sobre la alienación del trabajador, del que sólo se requiere sus manos (no su talento).
Las premisas son muy parecidas a las de “Metrópolis” (1927), pero –a diferencia del dramático film de Lang, inserto plenamente en una época y estética: el cine mudo y el expresionismo alemán-, Chaplin se enfrenta a unos “tiempos modernos” que le son ajenos. Charlot fue una estrella del cine silente, de hecho en esta película (la última aparición del personaje en pantalla) sonará su voz –cantando al final- por primera y última vez. El uso del sonido en la cinta es, igualmente, un instrumento de crítica a los ”nuevos tiempos”. Un Charlot que, por cierto, es justamente lo contrapuesto a esta organización científica del trabajo: él es todo improvisación, sucesión de momentos, carencia absoluta de planificación…
Chaplin utiliza el humor en su forma de caricatura, exagerando esperpénticamente los elementos físicos (la maquinaria, la velocidad de la cadena de montaje...) hasta el paroxismo (el personaje literalmente dentro de los engranajes mecánicos o la máquina que da de comer automáticamente), para hacernos reflexionar críticamente sobre esta forma de producción y sus efectos sobre el ser humano (el trabajador). En los episodios siguientes se tratan temas laborales como el paro, el sindicalismo o las aspiraciones pequeño-burguesas de la pareja de vagabundos que sueñan con una casa y una vida mejor... ¿Quizá el símbolo de la "felicidad" a la que se aludía en el rótulo inicial?...


RECURSOS HUMANOS (Laurent Cantet, 1999)





Absolutamente toda la historia de esta película gira en torno al mundo laboral. Incluso en secuencias donde el personaje vive momentos de ocio se habla del trabajo. El móvil del protagonista, el joven Frank, son sus prácticas como directivo en la única fábrica de su pueblo, al que vuelve desde París. Dicha fábrica es el motor económico de esa comunidad. Allí trabaja su padre, su hermana y todos sus vecinos. La visión ideal del mundo que tiene Frank pronto chocará con la realidad: él se sienta a comer con los obreros como algo natural (los conoce desde pequeño), mientras que su padre piensa que debería hacerlo con “los de su clase”, con los directivos. Aquí hay un simbolismo evidente el vestuario: mono azul de trabajo para unos, trajes de chaqueta y corbata para otros.

El objetivo de las prácticas de Frank es la implantación de las 35 horas semanales en la fábrica. El conflicto es doble: la empresa no lo ve claro y los trabajadores, conformistas por miedo a perder el trabajo, tampoco. Tal es el carácter rutinario del padre de Frank, siempre soldando piezas en una alienante cadena de montaje, que en su tiempo de ocio se dedica a un taller de madera que tiene en el garaje…
En una reunión del comité de empresa están sentadas las partes de una negociación laboral; la patronal y los trabajadores. Y dentro de cada una, se representan varios roles: el jefe con doble discurso, la sindicalista combativa o el directivo aparentemente flexible
Aunque el gran conflicto vendrá cuando Frank descubre que la empresa, a sus espaldas, va a despedir a varios empleados, entre ellos a su padre. Cuando esto sale a la luz, la película representa cómo se vive una situación de tensa huelga, con sus piquetes, sus “esquiroles”, etc. Mención aparte merece el plano donde el gran jefe rompe el cristal de la puerta de entrada a al fábrica (soldada como boicot) y todos pasan por debajo (¿del yugo?) para entrar a trabajar. Es un plano de alto contenido simbólico.
A partir de ese momento, el personaje protagonista empieza a sufrir una transformación (ya adelantada en determinados momentos pasados); es lo que, en guión cinematográfico, se denomina “arco de personaje”: a partir de ese momento, Frank va a posicionarse de forma determinante, frente a los directivos y también frente a la apatía y conformismo de su padre.
Algún sector de la crítica ha tachado a esta cinta de monótona y austera. El director debutaba en el largometraje con este título y eligió actores no profesionales. Quizá ese tono monocorde y austero sea, pues, pretendido. Como dijimos al principio, el estilo en cine –como en el resto de las artes- viene dado por la forma concreta en que el autor decida representar la realidad.

PAN Y ROSAS (Ken Loach, 2000)





Estamos ante el retrato de un amplísimo colectivo que, poco a poco, toma conciencia de su identidad y comienza a organizarse para mejorar sus condiciones laborales: el personal de limpieza de un rascacielos de Los Ángeles (EEUU). Estas personas son inmigrantes –en algún caso ilegales- procedentes de países periféricos del sistema capitalista (principalmente México, en este caso) cuyo fin de trayecto es el corazón mismo del mundo capitalista: los Estados Unidos. Viven allí en condiciones precarias, pero es difícil que protesten para mejorarlas porque tienen miedo a perder el empleo y –aún peor- ser deportados a sus países de origen. Una limpiadora dice, en una reunión de compañeros: “En Rusia no tenía nada, aquí al menos tengo un empleo que da de comer a mis hijos”.

Tal es el panorama que encuentra al llegar a Los Ángeles Maya, la protagonista de la historia, cuyo desarrollo se produce íntegramente en el ámbito laboral (donde trabaja su hermana Rosa, donde conoce a sus nuevos amigos e incluso tiene un romance). Una historia contada en tono de comedia, con momentos contados de drama, así es como ha decidido el autor representar la realidad retratada. La actitud positiva de Maya o del sindicalista que conoce (interpretado por Adrian Brody) y que detona la historia, la música alegre o la amable trama amorosa son elementos que dan ese tono.
El elemento dramático, el conflicto, lo pone por ejemplo el jefe del servicio: un personaje de origen latino, como la mayoría de sus compañeros, pero que ejerce de “perro de presa” de la patronal. Es un renegado que practica la coacción y el chantaje, aprovechando la situación de indefensión de sus subordinados. Este personaje representa y resume la máxima: “puedo echaros a todos a la calle. El sistema sabe que habrá otros tantos esperando en la puertas para hacer el trabajo por el mismo o menos dinero”.
La película muestra simbolismo en el vestuario. Maya y un compañero también latino, vestidos con el mono de trabajo, arreglan el suelo. Por encima de ellos pasan ejecutivos anglosajones vestidos de chaqueta sin saludar siquiera. El limpiador dice: “estos uniformes nos hacen invisibles para ellos”.
Otro de los aspectos laborales que presenta la cinta es el mundo de los sindicalistas profesionales, liberados de sus puestos de trabajo habituales para cobrar directamente del sindicato. Maya se pregunta “cuánto tienen que perder y cuánto ganan” estos personajes.
A diferencia de “Recursos humanos”, la huelga que se promueve en esta película podría calificarse de “postmoderna”. La fábrica –icono del trabajo desde la revolución industrial- es sustituida por un lujoso edificio de oficinas. Y las acciones de los huelguistas distan mucho de los métodos clásicos que se representan en la cinta francesa.

REPRESENTACIÓN DE ROLES Y SITUACIONES

Los personajes son instrumentos del cine para representar actitudes (roles), y sus peripecias dentro de la trama representan, igualmente, situaciones de la vida real. Guionistas y directores se sirven de ellos para desarrollar sus historias, situándolos –básicamente- ante un objetivo a conseguir –impulsados por una razón o móvil- y colocándoles barreras (conflictos) en su camino que dificulten la consecución de su objetivo. La forma genérica en que se lleven a cabo estas acciones estará determinada por el género de la película; y la forma concreta en que se haga vendrá definida por el estilo del autor o autores de la película. Pero hay una máxima común a todos los géneros y estilos: el personaje –en cine- es lo que hace (acción, actitud) y lo que dice (diálogos). Todo ello vendrá apoyado por otros elementos, como su aspecto físico, sus tics nerviosos, etc. Como resultado final, el personaje –tanto su imagen externa como su mundo interior- sólo debe deducirse de lo que se ve en la pantalla, sin necesidad de más explicaciones verbales. Si un personaje está bien construido servirá, a su vez, como vehículo para transmitir una serie de valores. Y esto es exactamente lo que nos interesa en nuestro caso: cómo un personaje cinematográfico puede representar un rol dentro del mundo laboral y sus acciones pueden constituir un modelo de situación dentro del mismo. Veamos dos ejemplos:


EL APARTAMENTO (Billy Wilder, 1960)






Sinopis: C.C. Baxter es un modesto pero ambicioso empleado de una compañía de seguros de Manhattan. Está soltero y vive solo en un discreto apartamento que presta ocasionalmente a sus superiores para sus citas amorosas. Estos favores le sirven para ascender en la empresa. Pero Baxter se enamora de una ascensorista, liada con el gran jefe.


Comentario: El personaje de Baxter representa un rol de trabajador sumiso, capaz de ceder su propia vivienda a sus jefes, para que éstos tengan allí citas extramatrimoniales. Su móvil es la ambición de ascender y sus peripecias le llevarán al mayor conflicto: se enamora de la amante del gran jefe, el cual suele usar el apartamento de Baxter para verse con ella.


EL MÉTODO (Marcelo Pyñeiro, 2005)





Sinopsis: Un grupo de aspirantes a un alto cargo ejecutivo de una multinacional se enfrenta a una prueba de selección bastante inquietante. En cada una de las fases de la prueba se va eliminando a una persona. Pero no siempre es la empresa la que determina esa eliminación, sino que son los propios aspirantes, con su actitud, los que –en realidad- se fulminan unos a otros.

Comentario: Estamos ante una película coral, es decir: no hay un solo protagonista. Si bien todos parecen tener el mismo objetivo, conseguir el puesto de alto ejecutivo, cada uno de los aspirantes representa un rol y tiene un móvil propio, distinto al de los demás. El abanico de roles es amplio: están el triunfador, el agresivo, la mujer insegura, el crítico… Y la situación dramática representa la competitividad más radical, adobada con rencillas personales y viejas cuentas pendientes. Así, se establecen pactos soterrados y traiciones veladas. El clima claustrofóbico y la presencia de cámaras que todo lo ven representa el control y el poder de la empresa multinacional.


Por supuesto, se pueden añadir más ejemplos razonados a través de los comentarios.

CUANDO EL EMPLEO DETERMINA LA HISTORIA

Decíamos que un guión cinematográfico no sólo debe presentar a los personajes en su vida personal o social, sino que también debe hacerlo en su vida profesional, es decir: en su oficio. Así se puede tener una visión realmente global de las circunstancias que rodean al personaje, al tiempo que podemos conocer sus reacciones ante los diferentes conflictos. A veces ocurre que es una de esas circunstancias, en nuestro caso el empleo, la que resulta determinante para la historia que se cuenta. Incluso hay casos en los que la trama principal de la película ocurre exclusivamente en su entorno laboral. Y esto puede ocurrir en cualquier género (comedia, drama, intriga, etc.), con lo que –en contra de lo que se pudiera pensar- la representación del mundo del empleo no es patrimonio exclusivo del llamado “cine social”, si bien –como parece lógico- es en éste donde dicha representación tiene mayor peso (por número de películas e importancia del trabajo en las mismas). Veamos un par de ejemplos donde el entorno laboral es determinante para la trama principal de la historia:

LA LEY DEL SILENCIO (Elia Kazan, 1954)


En el caso de Terry Malloy (protagonista interpretado por Marlon Brando) es, precisamente, la falta de un empleo digno lo que determina la historia de la película. Malloy es miembro de una banda de gansters que -encubiertos bajo la forma de un sindicato- domina los muelles de la ciudad. El conflicto del personaje es interior: no comparte los métodos criminales de la banda. De hecho abandonó su anterior empleo (boxeador profesional) por sentirse humillado, cuando le obligaron a dejarse perder en un combate por un importante título. Espoleado por el amor de una chica piadosa y el valor de un sacerdote combativo, Malloy dará un paso al frente para denunciar a los mafiosos, entre el silencio (por miedo) del resto de la comunidad. En esta historia todo está impregnado por el trabajo en los muelles: los habitantes del barrio son estibadores, el mísero sueldo que perciben por deslomarse descargando cajas es todo su sustento y -encima- deben soportar la vejación de verse cada mañana en los muelles, esperando a que los gansters -que hasta ahora han eludido la acción de la justicia- decidan quiénes trabajan y quiénes no. La situación laboral es, claramente a nuestro juicio, la premisa dramática global de la película.

EL APARTAMENTO (Billy Wilder, 1960)



Volvemos al personaje de CC Baxter para observar, nada más en el arranque de la cinta, cómo su entorno profesional determina su vida. Baxter, en off, nos informa de dónde trabaja y cuáles son sus horarios y su sueldo con exactitud. Nos cuenta que hace horas extras porque necesita retrasar su vuelta a casa: luego descubriremos que, en realidad, presta su apartamento a sus jefes para que éstos celebren fiestas extramatrimoniales con mujeres (el préstamo, a su vez, es una manera “subterránea” de ganarse la simpatía de sus superiores para ascender en la empresa). De este arranque podemos deducir que la oficina es donde CC Baxter pasa la mayor parte de sus días, dado que sólo le quedaría tiempo para cenar, dormir, levantarse y volver al trabajo. Se pueden obtener muchas más conclusiones a partir de esta información del personaje (alienación laboral, sumisión profesional, etc.); lo que parece claro es que el empleo de Baxter determina la historia, y lo hace tanto en su vertiente física (la oficina) y psíquica (el conflicto que ese préstamo le supondrá cuando se enamore de la ascensorista de la empresa, que mantiene –a su vez- un romance con el gran jefe. Tal y como la cuenta su director, Billy Wilder, ésta es una historia que difícilmente se podría desarrollar en un entorno distinto al microcosmos que supone el gran rascacielos de oficinas de una empresa de seguros, en Nueva York.

EL CINE EN EL PROCESO DE ORIENTACIÓN LABORAL


Todo lo dicho hasta el momento tiene como objetivo una aplicación práctica en el proceso de orientación laboral. Al igual que otros materiales, las películas pueden constituir un vehículo muy interesante para la transmisión y comprensión del conocimiento, en este caso referido al mundo del empleo. Su utilización puede ser individualizada o colectiva, lo que enriquece la experiencia. Y es que las posibilidades didácticas del cine en la búsqueda de empleo son muchas y variadas:


Identificación de representaciones de roles y situaciones en “positivo” y en “negativo”.

Identificación de conceptos clave, como: búsqueda de empleo (en distintas edades), paro, mercado laboral (precariedad y/o posibilidades del mismo), historia del movimiento obrero (asociacionismo, sindicalismo…), crisis, situaciones de exclusión social, organización del trabajo (formas tradicionales, nuevas fórmulas), autoempleo, sistemas económicos (capitalismo, socialismo…), desigualdades de género, riesgos laborales para la salud, acoso en el trabajo (sexual, moobing…), etc.

Desarrollo de la capacidad crítica, a través del análisis (de la historia completa, de secuencias representativas o de diálogos con marcado mensaje), el debate (usuario-orientador o en grupo). Aparte de las ya citadas, cualquier cuestión que el orientador considere oportuna a partir de la película, se puede someter a análisis y/o a debate.

Por tanto, el uso del cine como herramienta de trabajo en el proceso de orientación laboral –como hemos visto- puede resultar sumamente interesante.

BIBLIOGRAFIA Y ENLACES DE INTERÉS

BIBLIOGRAFÍA

ALONSO, Manuel y MATILLA, Luis: Imágenes en acción. Análisis y práctica de la expresión audiovisual en el aula, Madrid, Akal, 1990

BESTEIRO, Carlos (coord.), RIVAYA, Benjamín (coord.): Trabajo y cine: una introducción al mundo del trabajo a través del cine, Universidad de Oviedo, Servicio de Publicaciones, 2008

BORDWELL, David: El significado del film. Interferencia y retórica en la interpretación cinematográfica, Barcelona, Paidós, 1995

CARMONA, Ramón: Cómo se comenta un texto fílmico, Madrid, Cátedra, 1996

FERNÁNDEZ, Carlos: Iniciación al lenguaje del cine, Madrid, Ministerio de Cultura, 1979

GONZÁLEZ, Juan Francisco: Aprender a ver el cine, Madrid, Rialp, 2002


LÓPEZ GANDÍA, Juan: La representación del trabajo en el cine entre fordismo y postfordismo, Revista de Derecho Social 31, 2005


MONTERDE, José Enrique: La imagen negada: representación de la clase trabajadora en el cine, Valencia, Filmoteca Generalitat de Valencia, 1997

SÁNCHEZ NORIEGA, José Luis: Desde que los Lumière filmaron a los obreros, Salamanca, Nossa y Jara Editores, 1996

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